El Hormiguero se confirma (de nuevo) como la punta de lanza televisiva de la oposición
El Hormiguero hace tiempo que dejó de ser solo un programa de entretenimiento. O, mejor dicho, hace tiempo que el entretenimiento se convirtió allí en una excusa perfecta para otra cosa. Un decorado amable. Una mesa cómoda. Dos hormigas. Un presentador que se coloca como sentido común nacional. Y, alrededor, una maquinaria capaz de convertir la política en sobremesa emocional, la crítica al Gobierno en chascarrillo y la propaganda conservadora en conversación de bar con presupuesto millonario.
La visita de Alberto Núñez Feijóo el 17 de junio no fue una anécdota. Fue una postal. El líder del PP acudió al programa en una semana diseñada para cargar contra el Gobierno, con el caso Plus Ultra, con Zapatero declarando ante el juez y con la oposición repitiendo su mantra favorito: España arde, Sánchez se esconde, la derecha viene a restaurar la decencia. Todo muy espontáneo. Todo muy natural. Todo cuidadosamente colocado.
6/17/2026 10:16:37 PM