Nuevo Mundo Israelita
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4/10/2026

Caracas, Venezuela

Israel aprendió la lección que Europa olvidó

Mientras los europeos restan importancia a la amenaza iraní, la vieja fantasía de que la agresión puede contenerse sin enfrentarla vuelve a demostrar su peligrosidad Zaki Shalom* En el período de entreguerras, el pueblo checo estableció una república democrática, ilustrada, tolerante y pacífica en el corazón de Europa. Los líderes de Checoslovaquia no eran ingenuos. Estaban plenamente conscientes de que su país limitaba con Alemania, que ya había demostrado su carácter agresivo durante la Primera Guerra Mundial. Checoslovaquia mantuvo una alianza de defensa con Francia, y asumió que Gran Bretaña no permanecería indiferente ante un posible ataque alemán. Sin embargo, el Reino Unido aplicaba en aquel entonces una política de contención y apaciguamiento hacia la Alemania nazi, que exigía la cesión de los Sudetes por parte de Checoslovaquia. Era evidente que Francia por sí sola no podía resistir a la Alemania nazi. De hecho, ambas potencias cooperaron en el marco de la Conferencia de Múnich y obligaron a Checoslovaquia a realizar importantes concesiones. El alcance del lanzador iraní Qaem-100 le permitiría llegar a muchas capitales de Europa(Fuente: Israel Hayom) Esas concesiones no lograron contener a la Alemania nazi; por el contrario, solo le abrieron su apetito. Un año después del Acuerdo de Múnich estalló la guerra más devastadora de la historia de la humanidad: la Segunda Guerra Mundial. Durante este conflicto, la Alemania nazi intentó implementar la “Solución Final” contra el pueblo judío. En última instancia, fue el liderazgo de Churchill y Roosevelt el que movilizó a las fuerzas de la libertad para enfrentar y derrotar al régimen nazi y sus aliados. Se creía ampliamente que las lecciones de aquella época se habían interiorizado, que las democracias ya no permitirían que regímenes tiránicos y agresivos impusieran su voluntad en el sistema internacional mediante la fuerza, la coerción y el terror. Sin embargo, el surgimiento del régimen de los ayatolás en Irán ha puesto en duda esta suposición. Ese régimen declara abiertamente su intención de aniquilar a la “entidad sionista”. Tras años de contención, ha quedado nuevamente claro que los ayatolás no están orientados hacia la reconciliación, sino hacia una confrontación violenta con sus adversarios en todo el mundo. En lo que parecía ser el momento decisivo —apenas unas semanas antes de que se estimaba que Irán alcanzaría la capacidad de desarrollar armas nucleares— dos líderes, el presidente Donald Trump y el primer ministro Benjamín Netanyahu, iniciaron una campaña integral contra Irán. Intentaron sumar a los Estados europeos —en particular Reino Unido, Alemania y Francia— a ese esfuerzo. Sin embargo, esos países dejaron claro que “esta no es nuestra guerra”, prefiriendo mantenerse al margen y permitir que Israel, junto con Estados Unidos, asumiera la responsabilidad. Ante estos acontecimientos, es inevitable recordar con admiración a los líderes de Israel, desde David Ben Gurión hasta Golda Meir, quienes se negaron firmemente a renunciar a la capacidad de autodefensa del país en favor de garantías inciertas, alianzas de defensa o promesas presidenciales de apoyo en tiempos de crisis A primera vista, esta postura parecía basarse en una lógica estratégica. Europa asumió que se encontraba fuera del alcance efectivo de los misiles iraníes. Sin embargo, la realidad pronto demostró lo contrario: Irán lanzó misiles contra bases británicas en Chipre, e incluso contra Diego García, una isla a unos 4000 kilómetros de su territorio. El mensaje fue inequívoco: el régimen de los ayatolás ya posee la capacidad de atacar objetivos en toda Europa. Ni siquiera este acontecimiento logró modificar la postura de Europa. Esta semana, sin embargo, el exprimer ministro británico Boris Johnson criticó duramente la actitud distante de Gran Bretaña hacia su aliado histórico, Estados Unidos. Johnson argumentó que el Reino Unido posee un profundo conocimiento histórico de los estados del Golfo y que, de haber cooperado con Washington, bien podría haber influido en la conducción de la campaña militar emprendida por EEUU e Israel. Señaló que dicha cooperación caracterizó el liderazgo británico bajo Margaret Thatcher y Tony Blair durante los conflictos de 1991 y 2003. Johnson sostuvo, además, que la política del actual primer ministro británico, Keir Starmer, refleja no solo miopía, sino también cierto grado de ingratitud. Estados Unidos ayudó a Gran Bretaña a derrotar a Argentina durante la Guerra de las Malvinas, y desempeñó un papel decisivo en las intervenciones en Kosovo y Bosnia, a pesar del sentimiento generalizado en Estados Unidos en aquel momento de que estas no eran “sus” guerras. “Es una ilusión”, concluyó Johnson, “creer que podemos esconder la cabeza bajo la arena”.Ante estos acontecimientos, es inevitable recordar con admiración a los líderes de Israel, desde David Ben Gurión hasta Golda Meir, quienes se negaron firmemente a renunciar a la capacidad de autodefensa del país en favor de garantías inciertas, alianzas de defensa o promesas presidenciales de apoyo en tiempos de crisis. *Profesor emérito de la Universidad Ben Gurión y miembro del equipo de investigaciones del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel.Fuente: Israel Hayom (israelhayom.com).Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita. 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4/10/2026 7:11:37 AM Read more