Elieser Rotkopf, homenaje a un baluarte de la identidad y la cultura judía
Freddy Malpica*
Recientemente, la comunidad judía venezolana y el Instituto Cultural Venezolano Israelí (ICVI) han lamentado, con extrema tristeza, la partida de Elieser Rotkopf, quien fuera una figura emblemática dentro de la comunidad judía y un incansable defensor de la cultura, la identidad y los valores que definen al judaísmo.
Su fallecimiento representa la pérdida de un líder apasionado y comprometido, que ha dejado profundas huellas que deben servir de ejemplo para las nuevas generaciones de jóvenes judíos venezolanos para asumir el reto de seguir fortaleciendo a esa comunidad y la vinculación cultural y académica entre los pueblos de Israel y Venezuela.
La densa trayectoria de Elieser Rotkopf la hemos subdividido en tres etapas: su fragua como líder de la juventud uruguaya; en segundo lugar, su servicio a la comunidad judía venezolana durante 40 años; y la etapa como director general del ICVI en los últimos 26 años.
Juventud en Uruguay, fragua de un líder
El joven Elieser Rotkopf llega a ser secretario general del Movimiento Hanoar Hatzioní (Juventud Sionista), constituido por jóvenes judíos uruguayos que se inspiraron en la promoción del espíritu pionero para la construcción del naciente Estado de Israel (y su personificación a través del Movimiento Kibutziano). el pluralismo mediante el reconocimiento y respeto de las diversas tendencias políticas y sociales dentro del judaísmo y el sionismo, y como medio para la preservación de los valores morales y nacionales de la nación hebrea. Estos tres principios marcaron el pensamiento y acción de Elieser a lo largo de toda su trayectoria vital.
El joven Rotkopf, quien ya había desarrollado una gran capacidad de liderazgo con un ineludible compromiso con el judaísmo sionista, decide, en 1959, viajar a Venezuela.
Elieser Rotkopf y Freddy Malpica durante el acto de celebración de los 70 años de Israel, en 2018(Foto: El Universal)
Servicio comunitario en Venezuela
En sus 40 años de servicio a la comunidad judía venezolana, Elieser dedicó su trabajo y liderazgo a integrar y mejorar la calidad de vida de los miembros de la kehilá, a través de un sistema educativo de alta calidad, la divulgación del acervo cultural judío, la promoción y defensa de los derechos humanos, el apoyo a las actividades religiosas y la presencia internacional de las instituciones comunitarias venezolanas. Durante esas cuatro décadas años ocupó numerosos cargos, dentro de los cuales sobresalen:
Presidente fundador de la Unión de Jóvenes Hebreos de Venezuela (1964).
Presidente de la Unión Israelita de Caracas (dos períodos consecutivos, 1979-1981, siendo el primer presidente de la UIC por elecciones abiertas, y 1981-1983).
Presidente de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela, CAIV (1997-1999).
Entre sus actividades internacionales destacan:
Su nombramiento como Gobernador de la Universidad Hebrea de Jerusalén desde 1975, y miembro de la Junta Ejecutiva de esta universidad. Sus aportes fueron importantes para mejorar las condiciones estudiantiles a través de becas, comedores y residencias.
Durante 22 años presidió la Asociación de Amigos de la Universidad Hebrea de Jerusalén en Venezuela. Por sus servicios a la UHJ, le fue otorgado un Honorary Fellowship y el Premio Scopus, que lo han recibido cinco premios Nobel.
Miembro del Centro de Estudios Universitarios de la Cultura Judía, bajo los auspicios del presidente de Israel, y del Consejo Internacional del entonces llamado Museo de la Diáspora (Beit Hatefutsot) de Israel.
Vicepresidente del Congreso Judío Latinoamericano.
Elieser fue articulista de los diarios El Nacional y El Universal, y del semanario Nuevo Mundo Israelita.
Esta trayectoria confirma que Elieser Rotkopf ha sido uno de los líderes fundamentales de la comunidad judía venezolana, con quien tuvimos la oportunidad de cultivar una amistad imperecedera.
Director general del Instituto Cultural Venezolano Israelí (ICVI)
En el año 1999, en los albores del nuevo siglo y milenio, se decidió revisar los planes del ICVI a luz de las nuevas realidades y tendencias nacionales y globales. Para ello el entonces embajador de Israel, Arie Tenne, propuso a Elieser Rotkopf, quien acababa de terminar su período como presidente de la CAIV, para asumir del relanzamiento del ICVI como director general.
El programa inicial de trabajo propuesto implicaba retomar los contactos internacionales, sobre todo con el Instituto Cultural Israel-Iberoamérica, la edición de nuevas publicaciones, y la expansión del radio de acción del Instituto dentro de Venezuela, en especial con la juventud universitaria.
Este programa se fue aplicando. El ICVI retomó su ritmo de trabajo, y se designó como secretaria general a la reconocida arquitecta Celina Bentata, quien constituyó con Elieser un excelente equipo de trabajo. Entre 1999 y 2008, Elieser trabajó con cuatro extraordinarios presidentes del ICVI: Luis Manuel Carbonell, Ricardo de Sola, Tomás Polanco Alcántara y Blas Bruni Celli.
En los últimos 26 años, el gobierno de Venezuela abandonó su neutralidad en el conflicto del Medio Oriente, y polarizó su apoyo a los movimientos radicales que se oponen a la existencia del Estado de Israel. Ante esta realidad, Elieser propuso emprender un amplio programa de esclarecimiento, hasbará, sobre la situación en el Medio Oriente con temas relacionados con el seguimiento de la compleja y dinámica situación que vive esa región desde sus diferentes ángulos: geopolítico, económico, cultural y religioso; y de esta forma ofrecer un análisis objetivo sobre la propaganda antisemita originada en medios oficiales.
En los últimos años, las circunstancias dentro de Venezuela han sido especialmente adversas por el antisionismo oficial. A pesar de ello, el ICVI pudo mantener una alta presencia en la sociedad venezolana. La comunidad judía de Venezuela ha reconocido esta labor, que el Nuevo Mundo Israelita, a través de su director Sami Rozenbaum, ha sintetizado al llamar al ICVI “una organización insustituible”.
El binomio de Elieser y Ena
Elieser y Ena, su esposa, constituyeron un binomio indisoluble, que, con una gran sinergia se fortaleció por más de 70 años. Ambos se destacan en sus responsabilidades comunitarias; se cumple aquello que dice el poema “Te Quiero”, del poeta y compositor uruguayo Mario Benedetti: “Y en la calle, somos mucho más que dos”. De este matrimonio nace un único hijo, Dan, quien le procura diez nietos a Ena y Elieser. Varios de estos nietos los hicieron bisabuelos.
Colofón
Elieser Rotkopf, en su discurso con motivo de los 40 años de la CAIV, expresó su gratitud a Venezuela: “Los judíos que llegaron a esta generosa tierra con el fin de vivir en libertad, recibieron la mano cálida y amiga de los venezolanos, aportando con entusiasmo su capacidad y su trabajo. Sus descendientes tuvieron la oportunidad de convertirse en médicos, ingenieros, abogados, profesores y maestros, enriqueciendo y pudiendo corresponder al país, con sus conocimientos y trabajo, la excepcional receptividad ofrecida”.
La memoria de Elieser Rotkopf es la de un hombre íntegro, un líder visionario y un puente entre generaciones. Su legado trasciende las instituciones que dirigió; vive en el corazón de aquellos a quienes inspiró, y en la vibrante comunidad que contribuyó a construir y fortalecer durante toda su vida.
La comunidad judía venezolana y el Instituto Cultural Venezolano Israelí despiden hoy a un verdadero baluarte de la identidad y la cultura judía, pero honran también a un ser humano cuya pasión y entrega servirán de ejemplo para siempre.
*Presidente del Instituto Cultural Venezolano Israelí. Exrector de la Universidad Simón Bolívar.
The post Elieser Rotkopf, homenaje a un baluarte de la identidad y la cultura judía appeared first on Nuevo Mundo Israelita Digital.