Nuevo Mundo Israelita
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22h

Caracas, Venezuela

“Yom Hashoá, la Gvurá”, por Miguel Truzman

El pueblo judío arriba a otro aniversario para la conmemoración del levantamiento del Gueto de Varsovia, que inició un 19 de abril de 1943, justo el día en que este domingo correré el Maratón de Viena; son 42,195 km, en donde mi mente y pensamiento estará dedicado en gran parte del recorrido a la heroicidad de los jóvenes que decidieron morir luchando; y vaya que lucharon, ni siquiera el ejército más poderoso de Europa al mando de Jürgen Stroop pudo con ellos. No solo pidieron refuerzos, sino que al cabo de casi un mes de combates los nazis tuvieron que quemar uno por uno todos los edificios del Gueto, siendo el último el búnker donde se encontraba el mando de la rebelión, dirigida por Mordejai Anielewicz, que con 23 años de edad se erigió como el Comandante en Jefe de la Organización Judía de Combate (ZOB), y quien con su liderazgo pudo reunir a gran parte de los jóvenes del gueto, que contaba con una población general de 400.000 personas aproximadamente. El 8 de mayo, Anielewicz, así como otros combatientes, decidieron al igual que lo hicieron los judíos en Masada después de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén, suicidarse y no darle el gusto a los nazis de la ejecución de esos héroes, que resistieron por más tiempo que muchos de los países europeos invadidos por Hitler. Redada de judíos durante el levantamiento del Gueto de Varsovia. Un miembro del ejército nacionalista polaco tomó esta fotografía de forma secreta desde un edificio situado frente al gueto(Fuente: Museo Memorial del Holocausto, Washington DC (encyclopedia.ushmm.org)) Fueron numerosos los ejemplos de valentía de hombres, mujeres y jóvenes a lo largo de la Segunda Guerra Mundial en los diferentes campos de concentración o de exterminio, y eso es lo que considero que en justicia debemos señalar en esta fecha, a diferencia del 27 de enero en que conmemoramos la memoria de las seis millones de víctimas del Holocausto, o el 9 y 10 de noviembre de 1938, cuando se inició la agresión —no ya jurídica, con las leyes de Nuremberg de 1935 que despojaron de toda ciudadanía a los judíos alemanes y de los países anexados—, sino la puesta en escena de los asesinatos, destrucción de centros religiosos, comerciales y de vivienda judíos, así como la instalación de campos de concentración. La memoria como resistencia es una mochila que llevamos puesta y vamos pasando de generación en generación, bien sea para celebrar la libertad tras la salida de la esclavitud en Egipto hace más de 3300 años, o para celebrar la salvación del pueblo judío ante un decreto de exterminio firmado y luego revocado por el rey persa Asuero (Jerjes I), hecho ocurrido entre 436 al 465 a.e.c., o la conmemoración de eventos trágicos como las Cruzadas, los pogromos de la Unión Soviética, la Shoá, o la Noche de los Cristales Rotos. A pesar de todo lo que el mundo ha vivido en relación a la travesía del pueblo judío, para poder nuevamente y tras casi 2000 años de peregrinación, expulsiones, pogromos, libelos de sangre y el Holocausto, volver a su tierra ancestral en Éretz Israel, vemos con profunda preocupación cómo la deshumanización del judío sigue vigente hoy; se le persigue en cualquier rincón, en cualquier ciudad, inclusive se mantiene la tradición española del lema “matar judíos” como algo gracioso, un chiste pues, en una era en la que supuestamente se persiguen los crímenes de odio, pero pareciera que la excepción de esta norma son “los judíos”, en donde se puede tararear sin problema alguno from the river to the sea. La memoria como resistencia es una mochila que llevamos puesta y vamos pasando de generación en generación Se propone un nuevo Holocausto, e Irán puede expresar libremente su deseo obsesivo de desaparecer al Estado de Israel con sus 10 millones de almas, incluyendo a 2.100.000 musulmanes y 500.000 cristianos, y esto no produce la menor reacción de las moribundas Naciones Unidas y mucho menos del Papa. En fin, este es el mundo que nos toca combatir para cambiar la sinrazón por la sindéresis, esa chispa de la conciencia que guía el juicio moral básico y que recoge el principio judío del Tikun Olam, hacer el bien, mejorar este planeta que se nos va de las manos ante tanta injusticia y desvaríos éticos.Hoy guardaremos un minuto de silencio por esas preciosas vidas que se perdieron y se siguen perdiendo ante la inhumana sinrazón que se empodera en la actualidad, pero a pesar de ello prevalecerá la voluntad de Hashem para su derrota definitiva. The post “Yom Hashoá, la Gvurá”, por Miguel Truzman appeared first on Nuevo Mundo Israelita Digital.
4/15/2026 7:14:27 AM Read more